En Argentina, cuatro de cada 10 mujeres mayores de 40 años no mantienen una frecuencia adecuada de mamografías, un estudio importante para la detección temprana del cáncer de mama. Aunque el 84% de las mujeres de ese grupo etario se realizó el examen al menos una vez en su vida, sostener los controles sigue siendo una dificultad para una parte importante de la población.
Los datos surgen del Índice de Concientización sobre Salud Mamaria Argentina 2026, elaborado por la Fundación Instituto Natura junto a Avon y la consultora Quiddity, en el marco de Octubre Rosa. La investigación advierte que el problema no se limita a la falta de información, sino que también existe una brecha entre lo que las mujeres saben sobre la prevención y las posibilidades reales de llevar adelante los controles.
El relevamiento nacional, realizado entre junio y julio sobre una muestra de 1.077 mujeres mayores de 18 años, mostró que el 70% considera que la consulta ginecológica es el hábito más importante para cuidar la salud mamaria. Sin embargo, solo el 51% realiza estos controles de manera efectiva.
Entre quienes no sostienen una consulta periódica, el 23% acude al médico únicamente cuando siente dolor o detecta molestias visibles, mientras que el 16% deja pasar más de dos años entre consultas y el 10% nunca se realizó un control ginecológico.
La desinformación, una barrera para la prevención
La falta de continuidad en las consultas también repercute en el acceso a las mamografías. Según el estudio, el 41% de las mujeres mayores de 40 años no sigue una frecuencia adecuada para realizarse el examen, ya sea porque no tiene un hábito establecido, posterga el control durante más de dos años o espera a que aparezca algún síntoma.
Entre las mujeres de ese grupo etario que nunca se hicieron una mamografía, el 46% señaló motivos vinculados con el desconocimiento o la desinformación. Algunas no saben si tienen la edad adecuada para realizarse el estudio, creen que no lo necesitan porque no presentan síntomas o nunca recibieron una indicación médica.
Otro dato expone la relación entre los controles profesionales y la detección temprana: el 79% de las mujeres que visita al ginecólogo una o dos veces al año se realizó una mamografía. En cambio, entre quienes no consultan a ese especialista, la proporción cae al 20%.
Además, solo el 36% de las encuestadas sabe que debe comenzar a realizarse mamografías a partir de los 40 años. A su vez, el 71% desconoce que, ante la presencia de síntomas o antecedentes de riesgo, puede acceder al estudio de manera prioritaria en el sistema público de salud, independientemente de su edad.
Las dificultades para acceder a los controles
La investigación también advierte que la prevención no depende exclusivamente de las decisiones individuales. El acceso al sistema sanitario, la disponibilidad de turnos y las condiciones cotidianas pueden dificultar la continuidad de los chequeos.
En esa línea, el Mapa Mamográfico Federal, desarrollado por la Fundación Instituto Natura y la Asociación Civil Surcos, reveló que solo la mitad de los centros públicos del país participa regularmente en programas de tamizaje y búsqueda activa de pacientes. De esta manera, el acceso a los estudios depende en gran medida de que cada mujer tome la iniciativa de solicitarlos.
La brecha también aparece cuando se analiza la posibilidad de incorporar hábitos para reducir los riesgos. Aunque el 83% de las encuestadas considera que es posible disminuir las probabilidades de desarrollar cáncer de mama y el 89% afirma estar dispuesta a modificar sus hábitos, solo el 57% cuenta con condiciones materiales suficientes para sostener esos cambios, como tiempo disponible, recursos económicos, transporte y estabilidad laboral.
A esto se suma que apenas el 38% conoce con precisión cuáles son los factores de riesgo modificables respaldados por la evidencia científica.
Qué hacen las mujeres ante un síntoma
El estudio identificó, además, comportamientos que pueden demorar la consulta médica. Si bien el 97% de las encuestadas afirma que acudiría al médico ante la aparición de un síntoma, el 59% reconoce que esperaría algunos días o semanas para observar cómo evoluciona. El mismo porcentaje buscaría información en internet y el 12% recurriría a herramientas de inteligencia artificial.
Por otra parte, el 48% no recuerda haber visto campañas de concientización sobre cáncer de mama durante el último año. Y, aunque el 52% conoce a alguien cercano que atravesó la enfermedad, más de la mitad considera que no cuenta con la información necesaria para acompañar de manera concreta a una mujer que recibe ese diagnóstico.